Así vivimos el tour “Los Secretos del Cafetal”
Por Gabriela Gómez Alonso.
De Rico Plato Tours nos recogieron a las 7:00 a.m. Íbamos mi esposo (Ri), mi perrita (Macarena) y yo.


Café, música y charla. Tres componentes planteados por nuestros anfitriones y fundamentales para pasar las dos horas y treinta minutos que nos tomaría llegar hasta la primera parada: la plaza de mercado de Sasaima, municipio del departamento de Cundinamarca.
A la entrada, las tiendas de cerveza abiertas y con las mesas llenas.
Al fondo, los baños públicos y la cancha de fútbol.
En el centro, los vendedores locales exhiben frutas y verduras frescas.
En un costado, las carnicerías. En el otro, los pequeños restaurantes que ofrecen desayunos y almuerzos a cualquier hora del día. Al sentarnos en uno de ellos, nos atendió Danna Paola, una niña de 10 años que ayuda a su abuela en el negocio. “Para hoy les ofrecemos sopa de cuchuco, picada, huevos al gusto, jugos naturales.”





Pedimos uno de cada cosa. Alrededor de nuestra mesa, tres perros callejeros tan bien alimentados como los domésticos.
Al terminar de desayunar, dimos una vuelta y hablamos con don Pablo, quien hace y vende cuajada artesanal. Nuestro guía decidió comprarla y usarla para el postre del almuerzo.
Retomamos nuestro viaje. Aproximadamente, treinta minutos de carretera destapada para llegar a nuestro destino: Acaíma Café.
Empezamos por el cultivo de café. En el recorrido aprendimos sobre el color de los frutos, el momento adecuado para recogerlos y las temporadas de siembra y recolección. Enseñanzas esenciales para aprovechar al máximo la siguiente parada, el laboratorio de tostión, un espacio en el que se puede ver la transformación del fruto en grano y aprender sobre las tonalidades para el producto final.





Para el almuerzo nos contaron la historia del fiambre, una combinación de varios alimentos envueltos en hoja de plátano. El recorrido y la comida se conectaron, y pudimos imaginar un día de trabajo gracias al plato típico de los campesinos en Colombia. Si bien lo alimentos ya estaban cocinados, cada participante tuvo la oportunidad de escoger la mezcla perfecta y crear su propio fiambre: arroz, plátano, papa, yuca, plátano maduro, pollo, cerdo, hogao.







De postre: cuajada con mermelada de café y frutos rojos.
En el horizonte, el sol siempre presente, iluminando el camino, y las montañas haciendo inmenso el paisaje, cantando la calma.
A las 6:00 p.m. el regreso a casa, con el cansancio en el cuerpo y la dicha en el alma.
¿Quieres saber más? Reserva una experiencia gastronómica en Colombia aquí